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CHARLA SOBRE LOS ABUELOS DE . . .


Una amiga cordobesa (de España, Andalucía -al pie de la sierra Morena, y a orillas del Guadalquivir- el antiguo OBA, que dio origen al patronímico;  QUART OBA -ciudad del Oba-  Cord-oba,  la tierra del sol), hizo una escapada  a Tunisia -Cartago-, la patria de Hanni-ba´al  Barqa , vale recordar a aquel, “grande”, “genio militar”, que en CANNAS cambio para siempre el curso de las guerras.


Bien, mi amiga cordobesa  nos regalo  hermosas fotografías (es aficionada a ese arte) de la legendaria Túnez, tomadas por ella y como ese no es el propósito de este trabajo soslayaré la galería fotográfica Tunesina, salvo la que tomó de una caballo en las arenas del desierto, que veis aquí y tituló;


“CABALLO ARABE”













En cuanto vi la pose del caballo y el perfil de la cabeza le dije a mi amiga ;


“muy buenas las fotos Medraina, realmente invitan a ir a esas tierras o arenas propiamente dicho.

Pero la fotografía del caballo que haz titulado "caballo árabe" parece no ser de esa raza.

Más bien parece un típico ejemplar de la raza equina "bereber" o “berberisco” que no está emparentada con la raza "árabe".

Hasta donde sé su origen es desconocido, aunque se sospecha que proviene de caballos autóctonos de Africa del norte.


Cogorzota ( un aragonés de los Cántabros) Esteban ¿como lo sabes, con una fotografia?


Esteban; ¿como sé, observando una fotografía que se trata de un caballo “bereber”?, pues mira como se para sobre sus “manos” (patas delanteras) en forma de “descanso” esta costumbre es típica, “sui generis”, de la raza "bereber", a diferencia del caballo “árabe” que se para con las patas alineadas en actitud “firme” o “militar” como se dice en el leguaje de caballería.


Por otro lado la cabeza del caballo “bereber” es “convexa”, como la de la foto, la del “árabe” es “rectilínea”. El caballo "bereber" tiene cinco costillas (falta la ultima), el "árabe" tiene seis costillas.


La raza equina “bereber” o “berberisco” esta amenazada de extinción, en general por haber abusado de la cruza con la raza “arabe”.

Hoy cuenta con un proyecto de protección auspiciado por la UN.

Los únicos países donde subsiste esta hermosa raza son Marruecos, Libia y Túnez, esto es la región de Tripolitania.


El caballo "bereber" fue el caballo que trajo Pedro de Mendoza junto con algunos ejemplares del caballo "cordobés" (se dice de esta raza que fue la de mejor estampa de su época) y que, cruzados selectivamente en forma salvaje, dieron origen al caballo "criollo", que se para igual que el "bereber" en actitud de descanso, de cabeza levemente convexa, por fijación de rasgos heredados del caballo "cordobés".


Medraina;  Esteban tienes toda la razón, la noche anterior nos hicieron un espectáculo con caballos y dromedarios y nos explicaron la diferencia entre los caballos árabes y los bereberes, efectivamente el ejemplar de la foto es bereber. Es como tu dices. Muchas gracias por la aclaración, veo con agrado que estás puesto en el tema.


Arriaz; (español- Avila -matemático- historiador) vaya Esteban, eres todo un experto en equinos!


Esteban; soy equinófilo. Mis hermanos dicen que nací sobre un caballo.

Dije alguna vez en un foro que estaba eternamente agradecido a los españoles por habernos devuelto el équido primitivo americano transformado en un bello animal de hermosa estampa como lo es el caballo "bereber" embellecido aun mas con el natural cruzamiento con ese hermoso animal de bella estampa que fue el caballo Cordobés del siglo XV.


Hannon; (asturiano, arqueólogo, especializado en historia  Romana ) si, mandamos los caballos y los burros los dejamos aquí, en el Congreso...


Esteban; entonces los de aquí deben haber nacido por “generación espontánea”, e hicieron buena cría,  esa especie resiste todas las inclemencias y aquí con los “buenos pastos” de  la pampa proliferaron rápidamente.



Esteban;  para cerrar el aporte de los hermosos caballos “bereber” voy a historiar en resumen, solo para poner en contexto el caballo y el hombre BEREBER.


Sobre la cultura “Bereber”, la de esos antiquísimos  señores del “gran mar de arena”,  que también integran los “inuhaghs “ -los hombres azules- rescato estos apuntes sobre la etnia “beberisca”;


La lengua que hablan los Bereberes, se llama Tamazight y aunque es esencialmente una lengua de tradición oral tiene desde hace unos dos mil años un sistema de escritura llamado Tifinagh.


El nombre de bereber se lo dieron los romanos (por bárbaros) ya que nunca pudieron dominarlos.

La historia dice que el pueblo bereber habita el norte de Africa desde hace varios milenios (8000 años).


Poco se sabe sobre la evolución de esta lengua. Se la ha relacionado con sustratos celtas, con el egipcio antiguo y con el semita primitivo, incluso con el euskera.


Sobre esto último también se ha dicho que los vascos descienden de los bereberes.


En responde a un forista de Euskosare Argentina;


"...pero esto es mentira, los vascos no “desciendemos” de nadie.

Jamás hemos “descendido”, los vascos siempre hemos “ascendido”.


Medraina;   ja ja ja, Esteban, esa no la tenia.


CHISMES DE FAMILIA

El hipparion es especie evolucionada del Eohippus originaria de la grandes praderas americana; la llanura Chaco-pampeana y las praderas  norteamericanas . Este équido puede considerarse el “abuelo” de la especie dando como descedientes  al  Mesohippus y este al Merychippus para devenir en Hipparion. 










                  

               Mesohippus - 40 millones de años -                       Merychippus - 10 millones de años


Los históricos protoequinos emigraron a Asia hace solo unos 20000 años, pasaron por el corredor libre de hielos de Bering, pero al “vesre” -dicho en lunfardo- de allí pasaron a las grandes llanuras del este, Mongolia, atravesaron el Cáucaso, las praderas ruso-polacas, centro y oeste de Europa,  Oriente Medio y norte de Africa.


Perseguidos por depredadores,  entre los que no se descartan grandes felinos (tigre diente de sable) y también los peligrosos carnívoros; “homo sapiens” (las corrientes migratorias que llegaban a estas “terras”, esto es los que hoy llamamos aborígenes y en verdad no eran tales, fueron  tan inmigrantes como el mejor “tanito” o “yollega” de hoy-)   Pronto esta especie se extinguió en el continente donde se había producido su aparición en la tierra. Solo se salvaron de la extinción  los ejemplares emigrados a Asia por Behering. Los primeros conquistadores de este continente fueron con los équidos tan “genocidas” como los protagonistas de la “Leyenda Negra”

                        










                                                                      

        

        (Manada "hipperiones" en Iberia.)                                 Hipperiones - hace 15000 años


Tal como relaté -mas arriba- en mi respuesta a una amiga; la raza “Criolla” fue el equino devenido del cruzamiento natural entre caballos de la raza africana “Berebere’ y el caballo “Cordobés” (tenido como el equino de mejor estampa de los siglos XV y XVI de Europa) que trajeron los pobladores de la primera ciudad de “Santa Maria de los Buenos Aires” fundada por Don Pedro de Mendoza en 1840.


Cuando la ciudad fue destruida y muertos sus habitantes (se dice por los indios de la región -aunque hay otra versión-), los caballos fugaron a la gran  pampa.

Bien, ya en esa gran llanura los caballos se mestizaron, su población creció considerablemente, pues carecía esta especie de enemigos y le sobraban alimentos; ricos pastizales, dando origen a ese hermoso animal que es el “caballo criollo”.


Escribí en Celtiberia que, como equinófilo, estaba  eterna mente agradecido a los españoles por haber devuelto a la pampa el “hipparion”, transformado en ese esbelto animal  de bella estampa que es; el caballo.

A quien; la selección natural, las pasturas de la “pampa” y la geografía , todos estos factores se le sumaron para concebir la raza equina que forjó nuestra idiosincracia,  y llevó al gaucho hasta los confines mismos para que a filo de facón trazara las fronteras de la patria libre.


El caballo CRIOLLO, en esa geografía, de donde eran oriundos sus ancestros, se reencontró así con su histórico “habitat”.

La fotografía que sigue sirve para graficar la diferencia entre el hipparión  y su devenido; el caballo:













 



Creo, después de lo escrito, casi innecesario aclarar que el caballo de la fotografía  es  un  CRIOLLO, si las marcas  (sombras) del tó

rax reflejan las costillas podrán contar cinco, las patas y manos parados en “descanso”, el cuello piramidal, cara levemente convexa, pelo saino tostado, crines negra y por cierto una buena estampa, para diez puntos falto; algo de pecho, algo de músculo en los cuartos y paleta, para mi gusto al menos.




















Como ejemplo he aqui un caballo con una estampa casi perfecta ( 91 puntos s/100)  Ni que decir que es un “arabe” de pura sangre, pelo moro,  su parada militar, cara rectilínea, todo lo delata, aun cuando no se noten las costillas descuento seis.-


LA GRAN HAZAÑA


Los mas grandes y famosos ejemplares de esa raza fueron; GATO y MANCHA; el primero de pelo bayo con crines negras que por aquí llamamos “gateado” y el segundo un hermoso overo rosado.


El 24 de abril de 1925 se inició en Buenos Aires una de las travesías más famosas del siglo.

Dos caballos criollos, Mancha y Gato, guiados por el profesor suizo Aimé Tschiffel recorrieron los 21500 Km (4300 leguas) que separan a la ciudad de Buenos Aires de Nueva York y conquistaron el récord mundial de distancia y altura, al alcanzar 5900 m. s. n. m. en el paso El Cóndor, entre Potosí y Chaliapata (Bolivia). El viaje se desarrolló en 504 etapas con un promedio de 46,2 Km por día.

Aimé Tschiffel estaba convencido de la fortaleza de los rústicos y nada estilizados caballos criollos, y quería demostrarlo. Logró ponerse en contacto con Emilio Solanet, criador y propulsor del reconocimiento de la raza.


El fue el primero que creyó posible el proyecto de Tschiffely, para lo que le regaló dos caballos: Mancha y Gato, tenían 15 y 16 años, respectivamente, y un carácter poco amigable. Habían crecido en la Patagonia, junto a la tribu Liempichun, donde se habían acostumbrado a las condiciones más hostiles. Emilio Solanet se los había comprado al cacique tehuelche Liempichín en el Chubut. Domarlos puso a prueba las facultades de varios de los mejores domadores. Relató Tschiffel que;


“Desde los primeros días advertí una real diferencia entre sus personalidades. Mancha era un excelente perro guardián: estaba siempre alerta, desconfiaba de los extraños y no permitía que hombre alguno, aparte de mí mismo, lo montase... Si los extraños se le acercaban, hacía una buena advertencia levantando la pata, echando hacia atrás las orejas y demostrando que estaba listo para morder... Gato era un caballo de carácter muy distinto. Fue domado con mayor rapidez que su compañero. Cuando descubrió que los corcovos y todo su repertorio de aviesos recursos para arrojarme al suelo fracasaban, se resignó a su destino y tomó las cosas filosóficamente... Mancha dominaba completamente a Gato, que nunca tomaba represalias”. Se fijó el 23 de abril de 1925 como fecha de partida. Por entonces no había caminos en varios tramos del recorrido, y cuando existían, no se caracterizaban por su buen estado. Tschiffely tuvo que resignarse a no llevar carpa, ya que las que se podían conseguir por aquellos tiempos eran muy pesadas. Relata Tschiffel que; “Mis dos caballos me querían tanto que nunca debí atarlos, y hasta cuando dormía en alguna choza solitaria, sencillamente los dejaba sueltos, seguro de que nuca se alejarían más de algunos metros y de que me aguardarían en la puerta a la mañana siguiente, cuando me saludaban con un cordial relincho”.


Durante el viaje cruzaron varias veces la Cordillera de los Andes, y fue en esos cruces donde mayores dificultades encontraron. El escabroso terreno se eleva a más de 5500 m y la temperatura llega a 18° bajo cero.


El diario La Nación, junto a otros medios, siguió desde sus páginas al valiente aventurero y sus caballos.

Algunas de las líneas decían así "En Huarmey el guía no pudo más, ni sus bestias. Los dos criollos Mancha y Gato se revolcaron, tomaron agua y después se volcaron al pasto con apetitos de leones. De Huarmey a Casma, 30 leguas, calores colosales ¡52 grados a la sombra! sin agua, ni forraje, arena, arena, arena. Los cascos se hundían permanentemente de 6 a 15 pulgadas en la arena candente".


Es que sus ancestros los Bereber estaban tan familiarizados con las arenas, el desierto, las altas y bajas de  temperaturas, que Gato y Mancha se encontraban como “pato en el agua”.


En la editorial del 23 de septiembre de 1928 quedó patentado el logro: después de más de tres años y cinco meses, Aimé montado en Mancha, su fiel compañero (Gato tuvo que quedarse en la Ciudad de México al ser lastimado por la coz de una mula), logró la hazaña: al llegar a la Quinta Avenida de Nueva York llevaba en los cascos de su caballo criollo el polvo de veinte naciones atravesadas de punta a punta, en un trayecto más largo y rudo que el de ningún conquistador de la tierra, y sobre su pecho, en moño blanco y celeste, bien ganados como una condecoración, los colores argentinos.












                                        Tschiffel en "El Cardal".


Mancha y Gato volvieron a sus añoradas pampas, años después de culminada la travesía y de regreso en Argentina, Aimé se llega un día a la Estancia "El Cardal".


Viene a visitar a sus amigos, a quienes hace mucho que no ve, y con quienes compartió tantos momentos de alegría y sinsabores. Se baja en la entrada de la estancia, lanza un silbido y al momento se le acercan al trote Gato y Mancha. Iban al encuentro de su preciado compañero. Aquellos heroicos caballos criollos no lo habían olvidado.


Mancha y Gato murieron en 1947 y 1944, respectivamente. Fueron cuidados hasta su muerte por el paisano Juan Dindart, en la Estancia El Cardal.


Hoy se encuentran embalsamados, en exposición en el Museo de Luján, Dr. Emilio Udaondo. Aime Tschiffely, en tanto, siguió viajando, por la Patagonia, por España y por Inglaterra, pero siempre volvió a la Argentina.


Falleció en 1954, su último viaje lo realizó 44 años más tarde, cuando sus cenizas abandonaron el cementerio de Recoleta y fueron sepultadas en el campo que su amigo Solanet tenía en Ayacucho (Provincia de Buenos Aires)

Y por ello el Honorable Senado de la Nación Argentina y la Cámara de Diputados, designa el día 20 de septiembre de cada año como el "Día Nacional del Caballo" .


























      

                                       Mausoleo de GATO y MANCHA   

                                      (Museo Emilio Udaondo - Lujan - Bs. As.)


  

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            Esteban   G.   Hourcade

(ex-miembro  Academia Nacional Belgraniana Rca. Arg

  1. - EX  -  LIBRIX

  2. -Ediciones MANÉ (e/f)

  3. -Publicado en 2009

  4. -Revista Pax Celtibera

  5. -Wordpress - España

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