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Werner Baumbach nació el 27 de diciembre de 1916 en  la otrora villa de Cloppenburg, Baja Sajonia, catalogada entonces como Armenhaus der Nation = casa de los pobres del país, y donde sólo se podía ganar algo de dinero con la crianza de ganado porcino,. Hoy es una pujante ciudad, capital de distrito, con uno de los mayores índices de crecimiento.  Durante los últimos días de la guerra fue bombardeada por los aliados con fuertes perdidas de vidas y derrumbe de sus edificios.

En su corta estancia en la Argentina supo ganarse el afecto de muchas e influyentes personas de nuestro medio, sorprendió la gran cantidad de personas que asistieron a sus funerales. En ciudad Jardín de Palomar -provincia de Buenos Aires-  una de sus calles lleva su nombre; Coronel Werner von Baumbach., próxima se encuentran una base de la Fuerza Aérea Argentina y el Colegio Militar de la Nación

Era piloto de planeadores y así pudo a los 22 años integrar  la Luftwaffe como piloto. Scapa Flow , Fiordo de  Forth , Narvik  y Dunkerque fueron sus  primeras acciones en su carrera  sin precedente como piloto de bombardeo en picada. 

Después de un largo período de servicio en el Este, fue empleado como Comandante de la Flota de Bombarderos en el norte de Noruega, escenario de los ataques a los convoyes Árticos, y luego en el Mar Negro y en el Mediterráneo. 


Fue un crítico abierto de los errores de conducción de la Lutftwaffe cometidos por Göring y Hitler. Baumbach se salvó de ser retirado solo por su extraordinario record de liderazgo y coraje.


En "La Vida y Muerte de la Luftwaffe",  presentó una rara visión interna de las decisiones y estrategias Alemanas,  basada en las experiencias personales de combate v los archivos oficiales de la Luftwaffe, desde la Blitzkrieg (guerra relámpago) en Polonia y la caída de Francia hasta la Batalla de Inglaterra, el asedio de Stalingrado, y el colapso del poder aéreo Alemán bajo el torrente del bombardeo Americano en el final de la Segunda Guerra Mundial.


Su amistad con Hans Jeschonnek, Jefe de Estado Mayor, y Ernst Udet, jefe del Cuartelmaestre General del Aire, facilitó que él junto con otros oficiales jóvenes pudieran  lograr la reorganización del arma de bombardeo. 


Este valiente piloto fue galardonado con una de las más altas condecoraciones alemanas ganada en el frente aéreo , como comandante de bombardero al principio de la guerra y  siguió ascendiendo todo el escalafón por méritos propios demostrados en combate, y además por sus dones de mando e inteligencia, también trascendió entre sus camaradas por su entereza moral, la cual le exigía decir todo y no callarse nada.


Por sus servicios en acción, fue el primero que obtuvo el honor de ser condecorado con las Hojas de Roble con Espadas a la Cruz de Caballero (de la Cruz de Hierro), la más alta distinción a ser dada a un piloto en la Segunda Guerra Mundial, siendo ascendido a coronel de la Luftwaffe a la edad de 28 años, caso único en el arma.


Mas tarde, fue comisionado para ensayar nuevas armas, como las bombas guiadas. Esta tarea le permitió estar en contacto casi diario con las altas jerarquías. Así entabló una amistad  personal muy cercana con Albert Speer, el Ministro de Producción de Guerra (armamentos).


Werner Baumbach en sus mas de 250 combates aéreos derribó mas de 400 aviones enemigos. Fue el gran héroe de Tobruk. donde destruyó varias unidades de la RAF,  donde dicen las fuentes alemanas que fueron derribados mas de 500 aviones y la Luftwaffe solo perdió  65 aviones.


Participó en el ataque aéreo contra Polonia derribó varios aviones polacos, pero no quiso que el número de esos aviones sea tomado en cuenta en su record,  por considerar que esos aviones eran inferiores a los alemanes, sumado a la falta de pericia de sus pilotos que  los exponían en completa condición de inferioridad.


En Rusia la batalla fue sangrientas pero Baumbach se anotó muchas victorias. La cuadrilla de bombarderos al mando de Baumbach hundió un destructor ingles sin perder un solo avión,  al norte de Dunkerque. La escuadrilla comandada por Baumbach  atacó de madrugada de manera tan veloz que cuando el destructor de guerra ingles quiso reaccionar estaba hundiéndose.

En sus escritos dejó trascender, más de una vez, los errores cometidos por el Estado Mayor de la Luftwaffe y la miopía de Hitler con respecto a la planificación estratégica y la consecuente doctrina de combate con la cual combatió la fuerza de bombarderos de la Luftwaffe. 


Fue un espectador y a la vez partícipe privilegiado que nos hizo saber todos los pormenores que acontecían en el Estado Mayor de la Luftwaffe y de las catastróficas decisiones tomadas por Göring y su camarilla acomodada. Son muy interesante los relatos de los últimos tiempos antes de la derrota, por un lado la planificación, desarrollo, producción y la puesta en el frente de nuevas armas, y por otro lado intentando salvar de la destrucción lo poco que quedaba en pie en Alemania por la orden de Hitler de "destrucción total".


En las postrimerías  de la guerra, junto con Speer, evitaron destrucciones terribles en Alemania debido a la fuerza de sus argumentos, su integridad personal y su coraje en conferencias con Himmler, Göring y Goebbels. 

En los juicios de Nüremberg, Speer dijo cuando estaba testimoniando, "Baumbach, el Coronel Knemeyer ( jefe de la Oficina Técnica de Desarrollo de Armamentos) y yo fuimos capaces de asegurar que los últimos desarrollos técnicos en la guerra aérea fueran llevados a Occidente y así se previno su explotación por parte de los Soviéticos".


La capitulación firmada en mayo del 45 por Karl Döenitz encontró a Baumbach en Mürwik, a orillas del Fjord de Flensburg, próximo a la frontera con Dinamarca y muy cerca de la bahía de Geltig en  Flensburg donde nuestro joven héroe de OPERACIÓN RESCATE, el Tte. W. Heibges, por esos mismos, días  fondeo y destruyó su submarino U-999 a fin de evitar que cayera en manos enemigas. 


Baumbach en agosto de 1945 fue llevado a Inglaterra, donde estuvo preso durante casi 6 meses en un campo de  prisioneros, allí se le informó que se lo acusaría de "criminal de guerra" en base a que había disparado sobre náufragos y había sido el comandante del Grupo de Bombardeo N° 200 (KG200). Luego de exhaustivos interrogatorios e investigaciones, Baumbach pudo demostrar concluyentemente que durante la guerra ni él ni ninguna unidad bajo su mando habían violado la convención de La Haya.


En febrero de 1946, después de ulteriores investigaciones por el Cuartel General Americano, fue puesto en libertad. En 1947 el Profesor Bruce C. Hopper, historiador de la Universidad de Harvard, le pidió que lo ayudara en un trabajo de investigación histórica. Durante un año trabajaron juntos en estudios sobre el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. Entonces Hopper le sugirió a Baumbach que escribiera sus memorias sobre la guerra y la Luftwaffe.


Las memorias de Werner Baumbach finalizan con la derrota de Alemania y luego de ser dejado en libertad como prisionero de guerra y ser declarado "no nazi" por los comités de desnazificación creados por los Aliados, trata de reinsertarse en el mundo civil. Al mismo tiempo ayuda, como testigo, a su amigo Albert Speer en el juicio de Nüremberg. 


En la inmediata posguerra, entre los años 1946/1947, Argentina envía misiones a Europa con la consigna de interesar a técnicos y militares altamente profesionalizados para trabajar y desarrollar un polo de alta tecnología y es así como el Coronel Werner Baumbach llega a Argentina junto con otras personalidades como el General Adolf Galland, el Coronel Hans Ulrrich Rudel, el Ing. Kurt Tank, los Ingenieros Reimar y Walter Horten y otros mas. En la primavera de 1948, con permiso de los Aliados, emigró con su mujer e hijo a la Argentina y se convirtió en asesor técnico de empresas industriales

El 20 de octubre de 1953 se programó un vuelo más de prueba de este misil en un bombardero Avro Lancaster (B-036) con 5 tripulantes, entre ellos Baumbach, y a raíz de un desperfecto en los motores cuando estaban sobrevolando el Río de la Plata deciden acuatizar cerca de las costas de la ciudad de Quilmes, en la provincia de Buenos Aires y, a raíz del choque contra el agua, el avión se destroza y rápidamente se hunde, muriendo de esta forma él y dos tripulantes más, Wermer von Baumbach tenia tan solo 36 años.


Asi narraron los medios la noticia del accidente:


Instalado en el puesto de proa del Bombardero, el Coronel Baumbach observaba la salida del misil.


Condecorado en persona por Hitler con las hojas de Roble de la Cruz de Caballero sobre la Cruz de Hierro, había realizado cientos de peligrosas misiones durante la guerra, pero esta era diferente.


Por delante no tenía las oscuras y turbulentas aguas del canal de la mancha sino las cálidas y marrones del Río de la Plata. El bombardero no era su amado Junkers 88, sino un cuatrimotor Lancaster Inglés, uno de los muchos entregados por el Reino Unido a la Argentina para saldar la deuda de tanto trigo y carne provisto durante la guerra.


Con una longitud de 3,54 metros y una carga explosiva de 500 kilos, el misil PAT-1 (proyectil teledirigido Argentino) cayó unos pocos metros al ser soltado, luego encendió su cohete Walter y alcanzó rápidamente los 1000 km/h. Por medio de un equipo de radio, Baumbach lo controlaba con movimientos certeros.


Al mando del avión estaba Karl Henrici, hermano del responsable científico del proyecto, Julius Heinrici y afamado piloto de pruebas. Completaba la tripulación Hans Hermann Steinkamp, que al igual que Rudel, fue piloto de los bombarderos en picado Stuka en el frente ruso.


Desempeñándose en los grupos 1/SG1 y 14/SG9, Steinkamp destruyó 70 tanques enemigos, la mayoría T33 soviéticos. Lejos de la fantástica cifra alcanzada por Rudel, pero dentro de los 10 mayores destructores de blindados de la Luftwaffe, fue condecorado personalmente por Hitler con la Cruz de Caballero sobre la Cruz de Hierro el 24 de octubre de 1944.


Dotado al igual que Rudel de una suerte increíble, logró sobrevivir a miles de misiones a baja altura, a veces perseguido por más de 12 cazas soviéticos, y se entregó a los norteamericanos.


Baumbach observaba la trayectoria del misil cuando una explosión distrae su atención. Uno de los motores Rolls Royce Merlín del bombardero estaba detenido y en llamas. Le hubiera gustado ayudar con su experiencia al piloto, pero a diferencia de bombarderos norteamericano B-17, el Lancaster no tiene puesto de copiloto, además, el pesado aparato no planea demasiado bien.


Luchando con los mandos, Henrici se percató que no jamás alcanzaría la larga pista del aeródromo de Quilmes y que tendría que acuatizar. Niveló a pocos metros de altura sobre el agua pero el dañado bombardero bajó la trompa e impactó violentamente contra el agua.


Aturdido por el golpe, Baumbach quizás tuvo tiempo de pensar en su mujer y sus tres hijos, e intentó salir a la superficie, pero estaba atrapado y sus pulmones se llenaron del agua tibia y barrosa del Río. También murieron Karl Henrici, y un suboficial Argentino, pero tres tripulantes sobrevivieron alcanzando a nado la costa.


Sus restos fueron velados en el edificio de la empresa Fabricaciones Militares y el responso se realizó en el Cementerio Alemán de la Ciudad de Buenos Aires, estando presentes su esposa y los tres hijos del matrimonio.

Las palabras de despedida estuvieron a cargo del General Adolf Galland, como así también se leyó una misiva del Coronel Hans Ulrich Rudel que por razones de trabajo no pudo concurrir a la despedida del camarada. También estuvieron presentes el Embajador de Alemania Federal y altas autoridades del Estado Argentino.


Es de destacar la gran cantidad de personas que se acercó al cementerio Aleman de Buenos Aires para brindar el último adiós, el general Galland pronuncio las palabras de despedida. El Gobierno Argentino mandó sus restos a su pueblo natal;  Cloppenburg , Baja Sajonia, Alemania. 


Sus múltiples actividades durante la guerra han dado lugar a muchas leyendas, rumores y conjeturas acerca de su persona, particularmente después que terminó la guerra. La Prensa inglesa lo llamó "el Lawrence alemán de la Segunda Guerra Mundial".


 El único elemento verdadero en todas ellas, es que en todo su trabajo y acciones Baumbach consideraba el lado humano como el único que importaba, y tanto durante como después de la guerra dijo lo que pensaba sin importarle las consecuencias que ello le provocara.


Respondiendo a un periodista alemán, después de la guerra, le dijo "Soy todavía un piloto entusiasta, pero solo por placer. Aborrezco la guerra y nunca voy a volver a tirar una bomba. Mis ambiciones militares son cosa del pasado."


Sus ideas sobre el desarrollo futuro de armamentos y la guerra en el aire lo convirtieron en uno de los expertos en estrategia aérea reconocido internacionalmente.


En el prefacio a sus memorias escribió; Los hechos se destacan, desnudos, sin remordimiento. El lado técnico a menudo parece relegar el aspecto humano de la gran catástrofe, hacia un costado.

De modo sobrio y apropiado prefiero dejar al experto y al aviador las correctas conclusiones a ser deducidas de las preguntas y problemas que surgen en nuestro exclusivo dominio.


Aún así, este libro no ha sido escrito solo para los expertos, sino para un círculo más grande, cuyo interés en la naturaleza y el desarrollo de la aviación necesita un tratamiento popular de una cuestión altamente compleja. Esto me induce a hacer conocido mi propio punto de vista como ser humano.


En la  ardua tarea de escribir sus memorias no deseó cansar al lector con su propia corta carrera, si bien plagada de eventos. 


Algunas anotaciones en las últimas páginas de su diario de guerra deben permitirle al lector comprender su visión mental:


"Por cierto la tierra es un Todo solo para alguien que es él mismo; un Todo, se rompe y se desmiembra solo para aquellos que son ellos mismos rotos y desmembrados."


"Las modernas botas de siete leguas de mi adorado pájaro me llevaron sobre sangre y barro, infamia y mezquindad, de insondables profundidades a maravillosas alturas.

Dentro de puntillosos bancos de nubes, las fieras tormentas del Mar del Norte, los sueños perfumados de las noches Sicilianas, la sabia sonrisa de la luna, las esferas estrelladas, comencé a saber lo que es Dios."


"En esta Danza de la Muerte del siglo veinte, la puerta a la perdición, el colapso de la cultura Occidental, ha sido abierta ampliamente. La vida queda solo en la vida interior, el tímido latir y el doloroso pinchazo de los anhelos del corazón.

Y aún así la Madre Tierra no va a ser arrancada de sus anclajes y su marco no será destruido; porque Dios todavía vive y sus fuegos todavía arden."


"En estos años de decisión, el joven aviador que fui, ha cambiado grandemente, y madurado más allá de sus años.”


 Un preliminar necesario fue su completa juventud, su inquietud, sus andanzas, su ambición por los laureles del heroísmo, su amor que todo lo consume, su lucha con su misma alma, su trabajo y desesperación, su deseo de armonía y salvación.


En su libro trata de ofrecer un comentario crítico sobre la guerra en el aire, vista dentro del marco de la guerra como un todo, con el objetivo de asistir en un posterior examen histórico de la catástrofe, de la Alemania Nazi,  por una verdadera relación de los hechos. 


En su último capítulo "¿Demasiado Tarde?"  intenta traer una glorificación POST HOC o un tardío canto fúnebre por el pasado, pero no por el  anhelo del regreso de una época desaparecida.  Desde el fin de   la  Segunda Guerra, esa corta frase se han convertido en frase de efecto en Alemania y en todo el mundo. 


Como aviador intentó ver cosas, y escribir acerca de ellas, desde una visión a vuelo de pájaro, no desde plataforma pública.  Escribió corriendo el riesgo de ser malentendido por muchos, dejó dicho ; Es la suerte del aviador.


En el poco tiempo transcurrido desde la guerra en que participó hace que una descripción puramente objetiva sea escasamente posible y por eso no reclamó que sus conclusiones sean  de aplicación universal.  

Escribió acerca de la guerra en el aire como la conoció y la experimentó, esperando por ende que en una de las fases más críticas de nuestra historia a la que hizo  una contribución personal al problema del poder aéreo pueda decidir el futuro.


La II Guerra Mundial de 1939 a 1945 puede muy bien haber sido la última guerra clásica. Fue emprendida por todos sus participantes de acuerdo a las reglas bien conocidas de guerra de masas y decidida por la regla de la superioridad numérica, ciertamente no por una mera demostración de lo que la bomba atómica puede hacer.


Contra la debilidad, inherente en el sistema totalitario, del liderazgo de guerra alemán se pueden apreciar muchas carencias y fallas del lado aliado, hecho que resaltó en sus memorias. Escribiendo que ellas no fueron fatales y que se deben atribuir menos a las calificaciones personales de los líderes aliados victoriosos que a las más grandes posibilidades abiertas a ellos.


Escribió también que; el soldado alemán en todos los frentes, líderes militares individuales, la nación alemana como un todo, han hecho proezas en esta guerra a las cuales ninguna historia realista va a dejar de reconocer.

La derrota alemana es solo una fase en el colapso de una época moribunda y no debe llevar al alemán individual a desesperar del futuro de la nación.


Como una novedad técnica específica, el poderío aéreo rompió el cuadro político existente, como asimismo las ideas estratégicas, tanto para la tierra y el mar, asociadas con él.

El poder aéreo ganó el lugar que le corresponde; en el orden mundial político y sociológico y desbordó sus ataduras.  

La guerra de Irak   demostró en forma terminante como el poder aéreo puede implicar un cambio de dirección en la conducta de la guerra como un todo.

Alemania nunca tuvo la posibilidad de alcanzar el potencial cuantitativo de sus enemigos, solo la posibilidad de conseguir una ventaja cualitativa.


Las memorias de Werner Baumbach  -“Vida y muerte de la Luftwaffe”-  motivaron que los editores alemanes haya escrito; El nombre de Hitler, el NSDAP (Partido Nazi), la Gestapo, la SS, y desgraciadamente mucho de lo que la Wehrmacht alemana hizo, por siempre van a cubrirnos de vergüenza.

Pero eso no puede evitar que se narre la verdad o que el honor y la verdad sean separadas de las mentiras y fraudes. Países extranjeros han hecho justicia al carácter de Baumbach como se lo merece.


Bibliografia

Vida y muerte de Luftwaffe – Cnel. W. Baumbach

La luftwaffen en Argentina -  Horacio Rivara

El Primero y el ultimo .  Gral Adolf Galland

Luftwaffe 1935-1945 –Jorge Crespo

Dios y los halcones – comandante Carballo

Volar fue mi vida – Hanna Reitsch

Piloto de Stukas – Hans Rudel

Adolf Galland – El malvinense- 

Memorias – Albert Speer

Los cientificos alemanes y Peron – Revista Todo es Historia-  Felix Luna

El General de los Cazas, Adolf Galland – Suboficial F.A.A.  Walter Marcelo Betancor

Nazis en Argentina . Diario La Nacion

A 50 años de la Revolución Libertadora .  R. Villamil y E. Canton

La conexión Zurich – Rogelio Garcia Lupo

Antártida 1947 La guerra que nunca existió – Felipe Botaya –Historia novelada, solo lo documentado


Pero mi bibliografía principal en este caso esta dada por haber vivido en esos años y conocido algunos de los personajes alemanes que vinieron a la argentina por aquellos años, entre ellos; algunos tripulantes del Graf Speed,en Rio Tercero -Cordoba-,  y a Hans Rudel a quien conocí, en la casa de la familia de Fredric Hess,(fui compañero de estudio de uno de sus hijos),  vivían en el barrio de Belgrano, donde se radicó una parte importante de la colectividad alemana. Creo haber narrado en este foro que desde 1948 curse estudios  en el Instituto Echevarría que se inició con el alumnado de la ex-Goethe Schule, que había sido confiscada a fines  del año 1944 cuando Argentina declaró la guerra al “eje”, por lo que la mayoría de mis compañeros eran alemanes - en mi grado éramos tres argentinos y 12 alemanes.- Con  posterioridad mi relación con oficiales de la Fuerza Aérea fue bastante fluida (por esos años yo militaba en el nacionalismo y esa fuerza estaba compenetrada con la organización y  la doctrina afin). Así es que me informé bastante del tema aeronáutico y los alemanes en nuestro medio.


                                                         ___________________FIN_________________

Respuesta a lectores


Estimado Arriaz;  me preguntas ¿A que me refería?  cuando escribí ; Contra la debilidad, inherente en el sistema totalitario, del liderazgo de guerra alemán se pueden apreciar muchas carencias y fallas del lado aliado, hecho que resaltó en sus memorias. Escribiendo que ellas no fueron fatales y que se deben atribuir menos a las calificaciones personales de los líderes aliados victoriosos que a las más grandes posibilidades abiertas a ellos.


Mi respuesta ; Bueno no es mi análisis sino el que hace Baumbach y que he resumido en esas dos frases.


1ª ) Contra la debilidad, inherente en el sistema totalitario, del liderazgo de guerra alemán se pueden apreciar muchas carencias y fallas del lado aliado, hecho que resaltó en sus memorias.


Aquí Baumbach se refiere a la debilidad que represento el E.M.G. alemán frente al estado totalitario Nazi. Esto es cuando el “partido único” –suma del poder- interfiere en el manejo técnico de guerra. Fueron muchos y frecuentes los desencuentros entre Hitler y cúpula NAZI enquistada alrededor del Führer y los generales del E.M.G., los aliados –Francia e Inglaterra- no supieron aprovechar en la primera fase de la guerra esa ventaja que ofreció Alemania.


2ª) Escribiendo que ellas no fueron fatales y que se deben atribuir menos a las calificaciones personales de los líderes aliados victoriosos que a las más grandes posibilidades abiertas a ellos.


Aquí Baumbach hace la salvedad de que tales fallas no son atribuibles a los atributos de los líderes aliados sino a las posibilidades –que ofrecía la debilidad alemana, mencionada en el párrafo anterior- que no aprovecharon en su integridad.


Tanto en la invasión a Austria como la posterior a Francia las ordenes dadas por Hitler no causaron un desastre por la falta de una respuesta apropiada por parte de los Aliados.

En el caso de la invasión a Austria porque esa nación no opuso ninguna resistencia.

La orden recibida por Guderian de adelantarse con su división blindada desprendiéndose del frente alemán, hubiera sido un verdadero desastre si el ejercito austriaco hubiera decidido atacarlo.


En la operación NORWIND -“Lo que la Historia olvido IV”- relaté el desastre que ocasionaron las ordenes de Hitler cambiando los planes del E.M.G.


No se si esto responde a tu pregunta. Si bien es cierto que es un análisis de Baumbach yo al menos lo comparto.


Cordial saludo

                                                    Esteban Hourcade

            Esteban   G.   Hourcade

(ex-miembro  Academia Nacional Belgraniana Rca. Arg)

  1. - EX  -  LIBRIX

  2. -Ediciones MANÉ (e/f)

  3. -Publicado en 2010

  4. -Revista Pax Celtibera

  5. -Wordpress - España

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